15 de octubre de 2010

nacer en el fuego






Tengo por novia a mi panadera,

la miro besar la harina,

formar un cono de nieve,

bendecirlo con agua,

jugar con sus manos

hasta que brota lo denso,

cuerpos de trigo

con memoria de dedos,

uslero, madrugada,

música del primer sol,

mujer desnuda,

delantal albo.



Ahora el aire hace su trabajo

y los misteriosos hongos

comienzan su vuelo,

hacen un mudo Mesías de fuego,

ungido de oliva, nacido del viento.



Mientras brota la magia en el horno,

yo lavo las manos de mi amada,

limpio sus lágrimas de gozo,

juego a huntarla con mantequilla,

la abrazo hasta encender sus sueños,

la dejo nacer en mi cuerpo.





Escribo el poema y noto que el Pan tiene un nombre divino, está presente en la leyenda Cristiana y suele cobrar la forma de la flauta, el instrumento musical empleado para cruzar de un plano a otro en el Orden del Universo.


La imagen proviene de http://loisirsexpert.com/

1 comentario:

lichazul dijo...

un poema sensual muy bien amasado
Felicitaciones

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