10 de octubre de 2010

tras el ayuno




La noche se lava los dientes

y dobla sus calzones,

mientras la ciudad inquieta,

muestra el brío de los autos,

el bullicio de los restoranes,

la insigne ausencia de los teatros.


Tras la hilera continua de edificios

regresa la presencia del mar

y el gigantesco Sur,

con Valparaíso convertido en luces,

benditas historias,

canciones de muertos

sobre las tablas del Cinzano.


Marcho a una cena

tras 18 días de ayuno

y todo me parece excesivo,

delirante,

un baño de fuego en el cuerpo.







Estuve ayunando 18 jornadas en apoyo a la huelga de hambre de los presos mapuches que ayer depusieron su gesto.

Me alimenté de lácteos, verduras y lentejas. Mudé unos grados mi prespectiva de las cosas.

La imagen es de Barbara Gelb y proviene de este sitio.

1 comentario:

lichazul dijo...

un abrazo para ti
buen domingo y con horario nuevo

tras el ayuno queda seguir luchando

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