12 de febrero de 2010

gracias





Dije gracias por venir,
gracias por dejar tus ojos,
sostener mi cielo,
perdonar mi azul.

Gracias por escuchar,
por ceder tu cuerpo,
llevar las copas,
conocer la luz.

Dije gracias por mirarme,
por buscar mi bosque,
respetar mis ritos,
extinguir mi cruz.





Esta noche, escribí estas letras como un poema de amor

para la madre de Isidora - incluso su título aludía a ella-

pero al terminar de componerlo,

constaté que sobre todo era una oración

en que Jesús da gracias a su padre desde la cruz,

¿o es Dios el que agradece a su hijo?,

¿o somos nosotros los que hablamos a aquel torturado?



Bueno, por elloe scogí como imagen "La crucifixión blanca",

de Marc Chagall, fechada en 1938.

5 comentarios:

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Perdona, me equivoqué en una palabra.

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...
Chagall, judío y religioso, por lo menos en los temas que le tocó escenificar, siempre mete en sus obras pincelas ingenuas, músicos, amantes voladores, el rabí con el Libro, o sea sus orígenes, y circo, caballos, cabras, pájaros, vida...nada que ver con la pasión ensangrentada del crucificado al cual reproduce sin recalcar estigmas y torturas.
Me gusta este Cristo sin delirios, se cubre con un "Talit" hebreo, paño con una franja y entre los personajes de la obra que alude a momentos históricos, él es uno más en la tela. Aunque lo exponga en el centro, la mirada se nos va a toda la superfície, ciertamente cótica.
Inventamos palabras para el amor, puro, auténtico, y al final, ocurre que, sin querer, rezamos ¿por qué será? Algo metido en la cabeza que aparece y reflexionamos.
Hermoso poema, !ave!

mixtu dijo...

gracias
obrigado Senhor...

abrazo serrano en paris

mi nombre es alma dijo...

Todo poema es una oración, una veces a los dioses, otras a los hombres, otras a nosotros mismos.

Saludos

Gracias por pasar por mi casa y como regalo de bienvenida un poema de Carloz Marzal en mi voz, pincha en pluscuamperfecto de futuro

Cristina dijo...

Es un poema bellísimo!

Los caminos del Señor son insospechados, y nosotros siempre somos instrumento.
Un poema bellísimo, sí.

Saludos y gracias :)

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