10 de febrero de 2010

aguas blancas





Tomé un caballo para cabalgar sobre la playa,

la madrugada derramaba sus rayos más sutiles,

había nubes que caminaban hacia los cerros,

el viento lanzaba gotas que parecían lluvia

y la espuma borraba las huellas del animal.


Mis pensamientos giraban

entre el desapego de los sufis,

los nombres mapuches de las cosas

y el sentido del barroco en la poesía.



De pronto, la luna invadió el día,

quince perros negros inundaron mi mirada

y una maga de ojos verdes me habló.



Me dijo que era una gaviota extraviada

y que sólo un beso podría regresarla al mar.

Entonces, cerré los ojos,

sentí unas sales sobre mi alma,

me convertí en otro perro más.


La imagen citada pertenece a Susan Tower
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