14 de febrero de 2010

pequeña serenata nocturna





Mozart jugaba a las bolitas

en un bosque repleto de serpientes,

de obispos, de lagartijas.

En las sombras, se reían los violines,

las copas de cristal,

las faldas de Colloredo.


Papageno toca sus campanitas,

don Giovanni anota en su catálogo,

Fígaro da su primer beso

y una noche sin luna se apodera del entorno.


De pronto, un palacio en medio de los árboles,

el niño toca la puerta,

lo recibe la tierra,

el aire, el fuego

y las aguas.


Las espadas anuncian

el regreso del sol,

una boda en el corazón del niño,

una luz que se alza en su alma.
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