2 de abril de 2010

En la misma vereda que Jesús







Estoy descalzo

y en la misma vereda que Jesús,

no tengo su lámpara ni su sal,

sólo soy un hombre

con una copa de vino blanco,

un hijo de su Padre,

el último resonar de la palabra.


Mi rostro es el de Adán,

mi alma es la de Eva

unida a la serpiente,

probando el árbol del saber,

pensando en el árbol de la vida.


Hoy llevo mi lámpara en lo más alto,

mi hija está viva,

Jairo y yo nos abrazamos.



Jesús según Caravaggio.

1 comentario:

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

La carnal imagen del Cristo según Caravaggio, creador de sombras y de luces, de sensualidad y de imagenes de hombres y mujeres como Cristos y Vírgenes, es la idónea para expresar ese beber vino, esa alegría de Jairo y la hija viva, esa duda y la certeza de estar vivos. El Cristo más sublime, el más enigmático y místico, lo creó Velázquez, un disimulado ateo.
Estos días estamos en el tema...¿mañana? Bsitoss.

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