1 de abril de 2010

Orfeo y Eurídice




El arte construye la memoria,

refleja cada instante,

lo explica, lo intuye,

lo renueva, lo muda.


El arte registra las emociones,

las conserva,

las mantiene nuevas en el alma,

encendidas con la misma llama,

con la misma fuerza de siempre.


Nos está permitido

conversar con los muertos,

sentir su aroma, su calor

el destello preciso de sus ojos,

traerlos

hasta la puerta misma del presente.


En un poema viajamos a lo incierto,

aún impactados por la luz

en medio del bosque,

aún besándonos bajo un aromo de invierno,

todavía caminando en Brodway

o regresando desde Troya

hacia la esposa.








En la imagen "Orfeo y Eurídice", de Camille Corot.
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